Tenía planes de escribir un cuento al más puro estilo dostoievskiano y más bien me resultó algo arjoniano, por lo que comprenderán que fallé rotundamente.
 Sorry pero excuse me, a cualquiera le podría pasar… back to the studio.

En una nublada y fría tarde de comienzos de agosto, un muchacho salió del reducido departamento que tenía arrendado en  la calle Rosas y, con paso lento e indeciso, se dirigió al puente Pio Nono.
El frío era penetrante. La gente, las micros del Transantiago haciendo carrera en plena Alameda, el vendedor ambulante de perros robots con ojos fosforescentes y la cordillera de fondo, que casi no se ve producto del smog, aumentaban el entusiasmo del muchacho. El olor a los puestos de sopaipillas y empanadas fritas, muy abundantes en este barrio, completaban el alucinante y atractivo cuadro.

Ese día despertó muy tarde, después de haber tenido un sueño agitado que no le aportó descanso. Se sentía ansioso y miraba con ansiedad hacia la ventana de su dormitorio: había hecho un match en Tinder y ese día tenía su primera cita.
No halló nada mejor que fijar su cita en Bellavista: empezar en un bar y terminar con una sopaipilla en el puente. Sólo un entusiasta como él planificaría tan grandioso panorama…

Las sopaipillas con kétchup son un hit callejero.
Hoy les tengo una receta que no consiste ni de sopaipillas ni de kétchup, pero que podría calificarse como un exquisito reemplazo de este último.

Señoras y señores, con ustedes: mermelada de tomates con canela y laurel.

Ingredientes:
– 2 tomates grandes, rojos y rechonchos
– 1 taza de azúcar rubia
– 1 hoja de laurel
– 1 rama de canela
– Jugo de 1/2 limón

Preparación:
Lave y pele los tomates. Córtelos en mitades y quite las semillas. Luego píquelos en cubos.
Ponga los trozos de tomates en una olla a fuego suave y cocine hasta que el tomate se reduzca a un puré.
Aleje del fuego y con la minipimer homogenice la textura del puré.
Agregue el azúcar, la canela, el laurel y finalmente el jugo de limón (filtrado, sin semillas). Mezcle todo con una cuchara de palo.
Poner la olla a fuego medio (sobre un tostador si es necesario). Revuelva de vez en cuando y deje cocinar por una hora aproximadamente, hasta que la mezcla reduca. Retire la canela y la hoja de laurel.
Guarde en un pote y deje enfriar.

Una buena idea para usar esta mermelada es usándola de acompañamiento para un queso feta con unas hojitas de albahaca. Sírvalo con unas galletas crackelet… et voilá!

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