Dicen q en la vida existen dos caminos: el de Madonna y el de Britney, los cuales no son absolutos.

Digamos que uno tiene ciclos: pasé por un período de unos 4 años de britnificación, los que tuvieron su peack inevitable de #Britney2007 hace un par de años. Una cúspide (o más bien abismo) al que creo q hay q llegar si o si para enmendar rumbo, el que sea.

Así que la cuestión es que en esta montaña rusa de ires y venires, un día andaba terriblemente toxic porque oops I did it again y al otro me despertaba de lo más like a virgin, aunque a medida que iba pasando el día sin darme cuenta me pillaba en la calle tipo if it’s against the law, arrest me. If you can handle it, undress me, porque esa es la esencia de uno y no hay nada que hacer al respecto.

El punto es que en esa búsqueda del sentido descubrí que existe un tercer camino: el de Courtney Love, y francamente es mi favorito. Porque Courtney es controversia, punk… y glamour. Una combinación bastante asimétrica por decirlo de alguna forma: como la vida misma.

Todas estas artimañas mentales y vaivenes emocionales se ven contenidas frente a un nuevo descubrimiento gastronómico. Y si, resulta que encontré un local de comida china bastante bueno. Me gustó porque lo hallé simple en cuanto a su oferta y con precios accesibles.

Pedí tres cosas:

  • Un baos de pollo que lo acompañé de la salsa de la casa hecha con ají, sesamo y maní (enséñenme a hacer esa salsa porfa),
  • Un mix de dumplings de cerdo y vegetales (llevan repollo, cebolla, zanahoria y oreja de madera, que es como un champiñón), y
  • Una limonada.

Uno puede pedir para consumir en el local o para llevar

Todo me salió 7 Lucas aprox.

💸

Y estaba delicioso. Volveré. Se llama Mama Chau’s y queda en General Holley 50, Providencia.

Fue un gran momento gastronómico unipersonal de sentarse, tomar los palillos, agarrar un dumpling, darle un mordisco y a veces embetunarlo con salsa de soya. Años que no comía dumplings, ni baos, y claro, son texturas a las que normalmente no estoy acostumbrada a degustar: suaves, esponjosas y un tanto gelatinosas. Un estímulo para el paladar y alegría para las papilas gustativas.

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