Charquican: un plato con denominación de origen

El Larousse Gastronomique lo describe como plato chileno. El propio Pío Nono, después de pasar por Chile en 1824, y antes de ser nombrado papa, lo citó en la famosa frase “beatus chilensis qui manducam charquicanem”. Es el plato típico de la mamá y de la abuelita. ¡Es el mismísimo y honorable charquicán! Empezó septiembre y en Guatitas queremos ponernos a tono preparando este tradicional platillo. Pero

¿Cómo se hace el pan?

El pan, definido por la RAE es un alimento que consiste en una masa de harina, por lo común de trigo, levadura y agua, cocida en un horno. De acuerdo a sus características físicas y químicas se definiría como “esponja con alvéolos de gas dispersos en una fase semisólida con propiedades viscoelásticas, una fase líquida continua y diferentes contribuyentes integrados”.   Lo primero es lo primero: harina y agua El pan, entonces, es básicamente la mezcla

El pan: origen antropológico

Hace alrededor de 8 milenios, en plena época neolítica, se produjo la mutación del genoma del trigo silvestre que dio como resultado una planta con semillas más grandes. Por esta misma época el homo sapiens inicia el cultivo de este trigo, provocando una verdadera revolución que dio paso a una nueva etapa en la historia: la edad antigua. Iniciándose las primeras civilizaciones en Mesopotamia y Egipto, se descubre que si esta pasta plana formada por la mezcla de agua y semillas

Sanguche de Bagel

Comer sanguches es de chilenos.
Y comer sanguches hechos con bagel es de chileno 
picao a hipster. Por lo que para no quedar fuera de combate, nuestro sanguche del día de hoy tendrá como protagonista a este novedoso y delicioso pan.

 Por si usted lector, que está frente a la pantalla ahora, no sabe a que pan nos referimos, estamos hablando de aquel que tiene un agujero en el centro.
Este pan tiene como particularidad, que previo a ser horneado, se cocina en agua. Resulta ser un pan denso con una cubierta ligeramente crujiente.

Su origen lo sitúa en Europa Central. La leyenda (que es mentira) cuenta que un panadero de Cracovia elaboró este pan y se lo llevó de regalo al rey de Polonia, Juan III Sobieski luego de la victoria contra los turcos otomanos en la Batalla de Viena.
El nombre “bagel” proviene de la palabra en 
yiddish “beiguen” que significa “doblar”, y por cierto otro de sus posibles orígenes, que data de la cocina judía, sostiene que este pan era una especie de regalo entregado a las mujeres que recién habían dado a luz.
A principios del siglo pasado, motivo de la emigración de ciudadanos europeos y judíos, el bagel empezó a producirse en Norteamérica, específicamente en Montreal y Nueva York.
Según algunas fuentes, el bagel consistía en un pan bien humilde que se vendía y se exhibía ensartado en palos de madera, de esta forma los panaderos ambulantes lo transportaban más fácilmente sin arruinarlo.

Los orígenes pueden ser varios, puede ser alguno de los mencionados como ninguno. Lo cierto es que hoy encontramos bagels en casi cualquier panadería fashion de Santiago.

Típicamente he visto bagels rellenos con queso crema, salmón y alguna que otra hoja verde.
Casi caigo en la tentación de preparar lo mismo en casa, sin embargo, algo me detuvo y decidí preparar un sanguche más original, dentro de lo que los ingredientes disponibles me podían permitir en ese momento.

 Ingredientes:
– 1 bagel cubierto con semillas de sésamo
– Aceite de oliva
– 2 champiñones Portobello
– Albahaca a gusto
– Jamón de pavo, cortado en pluma
– Queso brie
– Curry oriental
– Cúrcuma

Preparación:
1. Saltear los champiñones en aceite de oliva, añadir una pizca de cúrcuma y de curry oriental.
2. Abrir el bagel y agregar unas gotitas de aceite de oliva.
3. Luego, añadir los champiñones salteados, el queso brie (procure comprar un buen queso brie… un pequeño auto-regalo que de todas maneras lo va hacer más feliz), el jamón de pavo y las hojas de albahaca.

Acomódese, ponga su lista de spotify favorita y dispóngase a disfrutar de esta maravilla.

Este es un sánguche que hay que comer con hambre. Es para cuando uno anda con un bajón de aquellos, de esos que no perdonan.