Concurso de Mini Cuentos para el Festín Callejero

Como ya lo mencionamos hace un par de días en nuestra cuenta de instagram @guatitas, haremos un concurso de cuentos cortos, en donde el tema será la comida callejera, el cual corresponde al segundo número de la revista. El concurso consta en escribir un mini-cuento, de 140 caracteres máximo (como un tweet) que resuma alguna anécdota, sensación, dato o lo que sea relacionado con algún puesto de comida al paso. L

Las vertiginosas andanzas de Renato el conejo

Ilustración por Ignacio Pimentel Ascui   El conejo Renato era un conejo común y corriente. Salía, bebía y fumaba de vez en cuando. Eso sí, era un fumador social: cuando bebía, a veces se fumaba un pucho. Le gustaban las ensaladas y, como buen conejo hípster, no le gustaba tanto la zanahoria y la lechuga con balsámico lo mataba… Con una vinagreta era feliz. Renato tenía un montón de amigos y, gracias a él, uno de ellos, Jerónimo, se hizo

En la puerta del horno…

Por Lu Ballentine de gozandoestoy.com Ilustraciones de Belén Osorio (Belh Ilustraciones)   Hay dos cosas de las que los alemanes se sienten particularmente orgullosos y no son la cerveza ni el currywurst, sino la calidad de su agua potable y de su pan. Para los alemanes, su pan es más grande que la vida. Lo extrañan con devoción y miran tristes los huecos, blandos y blancos remedos que circulan en nuestra América Latina, especialmente en los países al norte del Ec

Pan Automático

Por Paulina Cáceres.
Ilustración de Paz Rebolledo (@manzanarana.manzanarana)

Desde hace un tiempo como pan hecho por mi.
Digo que es hecho por mi pero todo el trabajo lo hace una máquina para hacer pan. Es un pan mucho más sano. ¡Es incluso vegano! Uso mantequilla vegetal, miel, leche de coco, levadura, harina y sal.
Echo los ingredientes en la máquina, apreto un botón y listo. No tengo ni siquiera que amasar. Pareciera el pan ideal.
Pero a mi pan le falta algo.
Cuando lo saco de la máquina está inflado y oloroso, pero al rato se deshincha y se arruga.
Me imagino que se siente solo. Debe ser su alma ancestral de pan acostumbrada a estar siempre en sociedad.

La tierna historia de Los Tres Chanchitos

Érase una vez, en el corazón de un frondoso bosque, tres chanchitos que eran hermanos y un lobo, que siempre los perseguía, no precisamente por diversión.

Un día, ya cansados de arrancar, los chanchitos decidieron hacerse una casa. Sin embargo, como buenos hermanos, no lograron ponerse de acuerdo cómo la construirían, por lo que finalmente cada uno construyo la propia. El pequeño la hizo de paja, para acabar antes y poder irs