Les contaremos de algunos lugares para darse un patache de fin de semana con levantada tarde.

  • HOLM, cocina feliz

Como bien lo dice su nombre, es un lugar para estar en paz, comer lento y estar consciente de cada uno de los sabores que pasan por tus papilas gustativas. Es un lindo lugar para ir más de una vez no solo para probar los distintos brunch que tienen sino que para sentirse bien y a gusto. Como para darse un autoregalo. Ya lo hemos hecho un par de veces: ir al HOLM, pedimos un jugo y elegir un brunch. Todo con calma y sin culpa. Maravilloso.

  • Wonderland Café

Todos sabemos que Alicia bien conoció Wonderland luego de seguir al conejoblanco. Sin duda, es uno de los cuentos más alucinantes de  la historia de la literatura, de esos que te van a mantener joven a cualquier edad. Y es que el mundo paralelo de Lewis Carroll es fascinante.

Guardando las proporciones, el Wonderland Café, ubicado en la calle Rosal (barrio Lastarria) es un rinconcito acogedor que busca hacerte sebtir en un cuento.

Y el brunch con huevitos benedictinos hace que merezca al menos una visita.

  • Castillo Forestal

De aperoles y huevitos pochados, así es el brunch del Castillo Forestal: clásico y elegante. Todo muy rico, vale la pena mencionar que si usted no es muy fan de los postres, acá se llevará una buena sopresa. Es un brunch que le dará energías para flojear.

  • Hotel W

Hablemos de excesos y derroche. De mesones de postres, tablas de queso, asados y ostras por doquier. Obviamente con barra libre, sino no vale. Ese es el brunch del W: opulento.

Domingos de 12 a 16:30 hrs. 30 lucrecias. Los entusiastas llegan puntuales y se van de los últimos.

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